España es uno de los países donde la liberalización de las telecomunicaciones avanza más lenta. En realidad, existe una aceleración del proceso que culmina con la existencia de tres operadores de telefonía fija, dos de telefonía móvil, un operador de redes de telecomunicaciones por cable en cada demarcación (además de Telefónica) que estará autorizado para la prestación del servicio telefónico, dos plataformas para la difusión de televisión digital por satélite, así como varios operadores de serviciso de valor añadido. La consultora Gartner Group ha clasificado un grupo de países "clase A" en los que existe un mercado abierto, y en el que se encuentran EEUU, Finlandia, Suecia, Reino Unido, Alemania, Japón, N. Zelanda, Australia, Filipinas y Hong Kong. En dicho estudio se aconsejaba la intervención de un organismo regulador, independiente del gobierno, que impida a Telefónica aprovechar su dominio del mercado y que otorgue ventajas a nuevos operadores. En cierto modo, esto está ocurriendo, y no parece real el peligro de que esbozan en el estudio en relación a la falta de fiabilidad de los nuevos operadores, ni el factor de riesgo asociado a un pobre respaldo financiero.
El horizonte próximo podría situar a España dentro del grupo de países con mayor grado de liberalización en las telecomunicaciones. Tengamos presente la fecha del 1 de diciembre de 1.998, cuando cualquier empresa podrá competir en el sector de la telefonía básica, que representa actualmente el 60% del valor total del mercado de las telecomunicaciones. El papel desempeñado en este proceso por la CMT (Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones ) ha sido fundamental, y debería seguir desempeñando funciones de salvaguarda de la competencia y prevalencia de objetivos y criterios de cohesión social y territorial, que no pueden dejarse, sin más, en manos de los intereses del mercado. De otra forma, las profundas diferencias existentes entre regiones del Estado, se manifestarían en la calidad y cantidad de servicios esenciales de telecomunicación disponibles.
También se debe hacer mención a la probable influencia de la liberalización en las tarifas, en las cuales es previsible unos descensos hasta el año 2001, y según algunos expertos, hasta el año 2003. Ya en Febrero, la autoridad alemana reguladora del sector de las telecomunicaciones aprobó la reducción de las tarifas de Deustche Telekom (la operadora alemana, privatizada en un 20%). Las nuevas tarifas supondrán un ahorro para los abonados de 2.000 millones de marcos (168.000 millones de pesetas). No obstante, en todos los países europeos aumentará el uso de las telecomunicaciones, principalmente debido al incremento de tráfico de Internet, con lo que la facturación global aumentará.
Son precisamente Internet y otros medios de transmisión de datos los que crecerán más en los próximos años. Según estimaciones de British Telecom, estos serviciso representarán el 90% de las comunicaciones profesionales antes del año 2003. En este sentido, el grupo británico (BT) ha decidido invertir 300 millones de libras (76.000 millones de pesetas) en la modernización de su red, para hacer frente al crecimiento de Internet y otros medios de transmisión de datos.