Videoconferencia

Si se realiza a través de Internet, su precio será el de una llamada local, incluso para comunicaciones a larga distancia. Aunque es posible realizarla con una línea telefónica y un modem de 28,8 Kbps, es recomendable poder contar con una capacidad de acceso igual o superior a la de una RDSI.

La telefonía y la videoconferenia a través de Internet están íntimamente relacionadas con el desarrollo de la telemedicina, permitiendo la consulta médica a distancia, el control remoto de los tratamientos, las sesiones entre varios centros, y la telecirugía, entre otros. La característica más importante desde el punto de vista de su difusión e implantación es su coste, equivalente al de una llamada local (una videoconferencia con Japón tiene el mismo precio que una llamada a la casa de nuestro vecino).

Existen gran cantidad de programas de videoconferencia, algunos de ellos son gratuitos, y otros tienen un precio que ronda las doce mil pesetas. Microsoft NetMeeting suele ser gratuito y estar integrado en el navegador Internet Explorer de Microsoft. También el Netscape Communicator incluye el conocido Netscape Conference. Por otro lado, Cu-SeeMe, desarrollado pro la Universidad Cornell de Nueva York es uno de los más populares y puede descargarse desde su página web http://www.cu-seeme.com. Para tener una videoconferencia sólo es necesario tener un ordenador tipo PC con una tarjeta de sonido, altavoces, micrófono, una memoria RAM mínima de 16 MB, y los elementos de conexión a la red. Para estar conectado a la red es necesario disponer de una conexión de acceso que nos puede proporcionar cualquier Proveedor de Servicios Internet, así como un modem para la línea telefónica convencional, o una conexión RDSI. Si no disponemos de tarjeta de captura de vídeo y una videocámara, no podremos emitir vídeo, pero sí recibirlo. Si además de recibir vídeo queremos enviarlo, es preciso disponer de una cámara autónoma (normalmente se alimentan del teclado y se conectan al puerto paralelo), o de una tarjeta de captura de vídeo y una cámara. Muchas tarjetas de captura de vídeo son compatibles con las cámaras de vídeo domésticas. Todas estos programas de videoconferencia permiten de alguna forma, el ajuste de los altavoces, el micrófono y la señal de vídeo.

La mayoría de las aplicaciones se basan en una comunicación ordenador a ordenador, aunque se han desarrollado aplicaciones que permiten la comunicación de ordenador a teléfono, teniendo esta última la ventaja de que no es necesario que nuestro interlocutor tenga su ordenador conectado a Internet.

Cuando contratamos una conexión de acceso a Internet podemos solicitar una dirección de IP fija que identifique a nuestro ordenador en la red, aunque supone un costo adicional y no es necesario. Si no tenemos una dirección de IP fija, se nos asigna automáticamente una cada vez que nos conectamos. Con la mayoría de las aplicaciones, cuando conocemos la dirección de IP a la que queremos llamar, el proceso de establecimiento de la comunicación es igual de sencillo que enviar un mensaje de correo electrónico, dirigiendo la llamada a la dirección del usuario al que queremos llamar.

Cuando la dirección de IP es variable, tenemos que conectarnos previamente a un servidor de directorio donde buscamos al usuario con el que queremos conectarnos (realmente buscamos su IP variable). Un requisito indispensable es que ambos han de estar conectados previamente a Internet para recibir y efectuar una llamada.

Lo primero que hemos de hacer es seleccionar un ordenador de la red ( reflector ) en la lista que nos proporciona nuestra aplicación de videoconferencia. A través de este reflector, los demás integrantes de la videoconferencia y nosotros estableceremos la conexión. La velocidad de nuestra conexión a Internet va a condicionar el número de señales de audio y vídeo que podemos recibir simultáneamente, así como su calidad.